En el marco de la conmemoración del 20.º aniversario de PEFC, participamos en una sesión dedicada a «Repensar la gestión forestal sostenible», con el foco puesto en mostrar ejemplos sobre las oportunidades que ofrecen la industria forestal y las finanzas sostenibles basadas en este sector en la lucha contra el cambio climático. En la actualidad, las expectativas puestas en nuestros bosques están creciendo, en concreto, en lo que se refiere al potencial que ofrece el sector forestal en términos de sostenibilidad y contribución a la mitigación del cambio climático. Durante esta jornada, se ofreció una visión general sobre algunas de las últimas tendencias en gestión forestal y seguros sostenibles, con ejemplos de certificación de paisajes y de propietarios europeos de pequeños bosques, iniciativas desarrolladas en la cuenca de la República del Congo, certificación PEFC y el nuevo estándar de Gestión Forestal Sostenible (GFS —Sustainable Forest Management, SFM—), y el Instituto Forestal Europeo (EFI, por su acrónimo en inglés) y las medidas climáticamente inteligentes aplicadas en regiones Europeas, que mejoran el papel de los bosques en la lucha contra el cambio climático, entre otros. En el espacio reservado para a mostrar las oportunidades que brida la industria forestal y las finanzas sostenibles basadas en el sector forestal, participamos con una ponencia sobre «Servicios ecosistémicos, capital natural y finanzas sostenibles», en la que pusimos en contexto de qué manera se está trabajando para que el sector financiero contribuya eficientemente al cambio transformacional necesario para impulsar economías sostenibles y la relación de este enfoque con el sector forestal. En este sentido, cabe recordar que en el contexto del Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, la Comisión Europea solicitó a un grupo de expertos (TEG) la elaboración de una estrategia para la Unión Europea sobre finanzas sostenible. Los integrantes de este grupo de expertos publicaron a finales del pasado junio cuatro informes fundamentales para la implementación del Plan de Acción para un crecimiento sostenible., entre ellos, el informe borrador sobre la taxonomía de las actividades sostenibles, en cuyo desarrollo ha participado Ecoacsa, en concreto, entre el grupo de expertos en el sector forestal. En lo que al sector forestal se refiere, el reglamento de la taxonomía propuesto define un conjunto de criterios y que la Gestión Forestal Sostenible contribuye de muchas maneras a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, así como a los objetivos del Acuerdo de París. Para ello, es crucial que se aplique un enfoque holístico a la gestión forestal. Aparte del anexo sobre la taxonomía sobre la mitigación forestal y los requerimientos sobre la GFS, también se incorporan prácticas indicativas y recomendadas de manejo forestal que mantienen o aumentan las reservas de carbono o los sumideros de carbono terrestres y bajo la superficie. El sector financiero quiere contribuir al cambio, pero necesita evaluar las operaciones relacionadas con sus carteras de una manera armonizada y eficiente y, para ello, es crucial disponer de datos que sean comparables. Nuestro director ejecutivo, David Álvarez, explicó a la audiencia congregada en Bruselas cómo las evaluaciones de capital realizadas bajo el paraguas del Protocolo del Capital Natural, primer marco armonizado a escala global para facilitar al sector empresarial la medición, evaluación y valoración de sus impactos y dependencias del capital natural, permiten poner en valor numerosos beneficios derivados de los bosques que normalmente no son reconocidos. En este sentido, se refirió a que hasta ahora, por ejemplo, el valor de la gestión forestal se ha medido en función de la producción de madera, sin embargo, las masas forestales suministran una gran variedad de servicios adicionales que deben ser considerados, medidos y valorados, dado que aportan un impacto positivo. La información que se obtiene de las evaluaciones de capital natural puede resultar muy útil en este cometido. Adicionalmente, subrayó que el sector financiero está cada vez más interesado en gestionar adecuadamente los riesgos derivados del cambio climático, la degradación ambiental (huella ambiental, rendimiento y las cuestiones sociales. Por ello, existe una exigencia creciente de transparencia y de información sobre los aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG). En general, desde el sector forestal no se están abordando ampliamente estas demandas dirigidas a reorientar los flujos de capital hacia una inversión sostenible, por lo que su adaptación al ritmo y dimensión requeridos representan un reto para no perder oportunidades de financiación y garantizar su continuidad. Aparte de las actividades relacionadas con el sector forestal, el borrador de la taxonomía presentado en junio también recoge las de otros sectores: agricultura, producción industrial, energía, transporte, agua, residuos, inmobiliario y tecnología de la información. El informe también incluye una metodología y ejemplos para evaluar las necesidades de adaptación al cambio climático, así como pautas y estudios de casos para ayudar a los inversores a aprovechar el nuevo sistema de clasificación de actividades sostenibles. Comparte Facebook-f Twitter Linkedin-in ...