Ayer participamos en la Feria de Empleo Forestal y Ambiental «Tu Futuro en Verde. Tecnología, Naturaleza e Industria en la Transición Ecológica» de la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid, un espacio orientado a conectar a estudiantes y profesionales con las oportunidades emergentes en el ámbito ambiental.
En el marco de esta jornada, se celebró la mesa redonda «Infraestructura verde, bosque urbano y nuevos nichos verdes», que estuvo moderada por Carmen Avilés, profesora titular del departamento de Ingeniería de Organización, Administración de Empresas y Estadística de la ETSIMFM, y contó con la participación de Marina Agúngez Reigosa, consultora medioambiental y socia fundadora de Indaga en Verde; Santiago Caravantes Moreno, subdirector general de Conservación de Zonas Verdes y Arbolado Urbano del Ayuntamiento de Madrid; Carlos Fernández de Cara, técnico del Servicio de Infraestructura Verde del Grupo Sorigué; e Iván Pizarro Hidalgo, gerente de Cuentas de Ecoacsa.
El debate mantenido permitió aterrizar conceptos técnicos y trasladarlos a la práctica profesional, y puso el foco especialmente en la creciente demanda de perfiles vinculados a la planificación, desarrollo y gestión de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) en entornos urbanos.
Uno de los principales mensajes compartidos fue la necesidad de entender la infraestructura verde como un sistema funcional que conecta los distintos espacios naturales dentro de la ciudad. Más allá del arbolado urbano, se trata de un entramado que integra biodiversidad, conectividad ecológica y provisión de servicios ecosistémicos (SE), contribuyendo a mejorar la habitabilidad urbana y la adaptación al cambio climático.
En este contexto, la biodiversidad se concibe como un elemento ligado a la funcionalidad del sistema urbano. La planificación de actuaciones busca no solo incrementar la presencia de vegetación, sino mejorar su calidad ecológica, favoreciendo la diversidad de especies y la generación de beneficios ecosistémicos medibles para la ciudad, desde la regulación térmica hasta la mejora del bienestar de la población.
Otro de los aspectos clave abordados fue la creciente relevancia del dato y la innovación. Los ponentes coincidieron en que la cuantificación, la medición y el uso de nuevas herramientas —como sensores, imágenes satelitales o inteligencia artificial— están transformando la forma en que se diseñan, ejecutan y gestionan estos proyectos. Esta evolución permite no solo optimizar la planificación, sino también hacer un seguimiento más preciso de los resultados y justificar las inversiones en infraestructura verde (IV).
Desde la perspectiva de la gestión pública, se puso de relieve la complejidad de administrar grandes sistemas de zonas verdes urbanas, que requieren nuevas soluciones tecnológicas para mejorar la eficiencia y responder a las demandas ciudadanas. En este sentido, la digitalización y la automatización se identifican como elementos clave para avanzar hacia modelos de gestión más eficaces y adaptativos.
La mesa también permitió visualizar la cadena de valor asociada a la infraestructura verde, desde la planificación y la consultoría hasta la ejecución, la innovación y la gestión. Esta visión integral refleja la diversidad de oportunidades profesionales que están emergiendo en ámbitos como la restauración ecológica urbana, la evaluación, medición y cuantificación de servicios ecosistémicos o la adaptación al cambio climático en las ciudades.
En cuanto a los perfiles demandados, los participantes coincidieron en la necesidad de combinar una sólida base técnica con competencias transversales. La capacidad de trabajar con datos, el manejo de herramientas digitales, la adaptación a entornos cambiantes y habilidades como la proactividad, la colaboración o la mentalidad emprendedora se consideran cada vez más determinantes y necesarios en organizaciones tanto privadas como públicas.
Finalmente, se trasladó a los estudiantes un mensaje claro: el aprendizaje no termina en la formación académica. La curiosidad, la capacidad de seguir aprendiendo y la disposición a asumir retos y errores forman parte esencial del desarrollo profesional en un sector en constante evolución, en el que la integración de naturaleza y tecnología marcará el futuro de la IV, el bosque urbano y la optimización de los SE que proporcionan en las ciudades. de las ciudades.


