La última jornada de la Conferencia Final del proyecto reúne en Menorca a representantes de empresas, entidades de conservación y expertos en finanzas sostenibles para debatir cómo movilizar nuevos modelos de financiación para la restauración marina.
La Conferencia Final del proyecto Interreg Euro-MED ARTEMIS celebra hoy su última jornada en el Club Nàutic de Ciutadella (Menorca), con varias mesas redondas dedicadas a analizar el futuro de la restauración marina desde la perspectiva del sector privado, las administraciones públicas y los marcos de financiación emergentes.
La primera mesa redonda de la mañana, titulada “Unlocking Private Investment for Seagrass Restoration: Business Perspectives”, abordó cómo construir las alianzas, modelos de financiación e instrumentos de mercado necesarios para pasar de proyectos piloto de restauración de praderas marinas a impactos de escala regional.
La sesión estuvo moderada por Ramón Scholl, Innovation Project Lead en Bax Innovation, y contó con la participación de Borja Álvarez, experto ambiental de Redeia; Lucian Fernández Slade, economista ambiental de MedGardens Foundation; David Álvarez García, director ejecutivo de Ecoacsa; Alberto Carpanese, cofundador de Sea the Change; e Ivan Paspaldzhiev, Senior Manager de EY Denkstatt Bulgaria.
Durante la apertura, Ramón Scholl presentó la mesa como un espacio de conversación abierto e interactivo orientado a explorar qué condiciones deben darse para que la restauración de praderas marinas pueda atraer inversión privada de forma creíble, escalable y alineada con objetivos de conservación.
De la responsabilidad empresarial a la restauración marina
Desde la perspectiva de Redeia, Borja Álvarez explicó la relación de la compañía con el medio marino a través de sus infraestructuras submarinas y su experiencia en el desarrollo de actuaciones vinculadas a la protección y restauración de hábitats marinos.
Su intervención puso de relieve que, para empresas cuya actividad se desarrolla en contacto directo con el fondo marino, la conservación de los ecosistemas no puede entenderse únicamente como una cuestión reputacional, sino también como parte de la responsabilidad empresarial y de la gestión adecuada de los impactos y dependencias asociados a su actividad.
Mecanismos financieros para superar la dependencia de subvenciones puntuales
Lucian Fernández Slade, economista ambiental y buceador científico de MedGardens Foundation, compartió la experiencia de la entidad en el diseño e implementación de mecanismos financieros innovadores para captar recursos económicos destinados a la conservación marina.
Desde su perspectiva, uno de los principales retos es superar la dependencia de financiación puntual o de corto plazo, que obliga a muchas iniciativas de conservación a dedicar recursos significativos a la búsqueda recurrente de fondos. En este contexto, destacó la importancia de desarrollar modelos más estables que permitan conectar sectores económicos dependientes de ecosistemas marinos saludables, como el turismo, con proyectos de restauración y conservación capaces de generar beneficios ambientales verificables.
Integrar el capital natural en los modelos de negocio
David Álvarez García, director ejecutivo de Ecoacsa, aportó la visión del capital natural y de los instrumentos de mercado aplicados a la biodiversidad. Durante su intervención repasó la evolución del debate empresarial en los últimos años, desde una aproximación centrada principalmente en los impactos ambientales hacia una comprensión más amplia de las dependencias, riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza.
Álvarez subrayó la necesidad de que las empresas integren la naturaleza de forma transversal en sus modelos de negocio y en sus procesos de toma de decisiones. También destacó el papel de los marcos regulatorios, los sistemas de gestión del riesgo y las iniciativas internacionales de reporte como impulsores de un cambio que aún se encuentra en una fase temprana, pero que resulta clave para movilizar inversión hacia la restauración de ecosistemas.
Traducir el valor ecológico al lenguaje económico
Alberto Carpanese, cofundador de Sea the Change, puso el foco en la necesidad de sensibilizar y formar a empresas, directivos y nuevas generaciones para que comprendan mejor la relación entre biodiversidad, servicios ecosistémicos y economía.
Durante el debate, señaló que muchas empresas siguen abordando la sostenibilidad desde una lógica de cumplimiento, reputación o exigencias de la cadena de suministro, sin incorporar todavía plenamente el valor de la naturaleza en sus decisiones estratégicas. En este sentido, defendió la importancia de contar con métricas, herramientas e incentivos que ayuden a traducir el valor ecológico de la restauración marina en argumentos económicos comprensibles para las empresas.
Incorporar la naturaleza en la contabilidad y la gestión del riesgo
Ivan Paspaldzhiev, Senior Manager de EY Denkstatt Bulgaria, aportó la visión de la consultoría estratégica y de las finanzas sostenibles. Su intervención se centró en la necesidad de conectar mejor la ciencia ecológica con el lenguaje empresarial y financiero, de forma que los resultados ambientales puedan incorporarse de manera efectiva a la estrategia corporativa, la gestión del riesgo y los sistemas de reporte.
Paspaldzhiev destacó que la biodiversidad está ganando relevancia en la agenda empresarial, pero advirtió de que la información científica por sí sola no basta para modificar decisiones si no se integra en los estándares, sistemas contables e incentivos que condicionan la actuación de las compañías. En este sentido, defendió que reconocer adecuadamente el valor de la naturaleza y sus posibles riesgos financieros será esencial para que la restauración marina deje de percibirse como una acción voluntaria aislada y pase a formar parte de la gestión empresarial ordinaria.
Una conversación sobre escala, regulación y colaboración
A lo largo de la mesa redonda, los participantes coincidieron en que la restauración de praderas marinas ofrece beneficios ambientales, sociales y económicos significativos, entre ellos la conservación de la biodiversidad, la mejora de la resiliencia costera, el almacenamiento de carbono azul y el apoyo a sectores como el turismo y la pesca.
Sin embargo, también señalaron que para movilizar inversión privada a mayor escala será necesario avanzar en varios frentes: mejorar la medición y comunicación de los beneficios de la restauración, desarrollar instrumentos financieros creíbles, establecer marcos regulatorios claros, reforzar la colaboración entre actores públicos y privados, y crear incentivos que permitan a las empresas integrar la naturaleza en sus decisiones económicas.
La sesión concluyó con una idea compartida: la restauración marina no podrá escalar únicamente mediante financiación pública o proyectos piloto aislados. Para generar un impacto regional en el Mediterráneo será imprescindible construir nuevas alianzas entre empresas, administraciones, entidades financieras, organizaciones científicas y comunidades locales, así como desarrollar mecanismos que reconozcan de forma rigurosa el valor de los ecosistemas marinos y canalicen recursos hacia su conservación a largo plazo.
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